"Concejo abierto"

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Asalto a la voz del pueblo

Noticia de origen: http://www.diariodeleon.es/noticias/afondo/asalto-a-voz-del-pueblo_792851.html

 

León adquiere protagonismo nacional encabezando la federación de entidades locales menores ante el riesgo. de desaparición de las juntas vecinales, que amenaza. a las 1.232 pedanías de León, el 33% de España.

carlos j. domínguez | león 04/05/2013

La provincia de León ya ostenta con carácter oficial ser el territorio donde nació el primer parlamento mundial. Fue hace 1.103 años, bajo el reinado de Alfonso IX, cuando convocó en la Curia Regia Extraordinaria, germen auténtico del primer foro parlamentario, a representantes de todo el territorio del Reino de León y todos los estamentos sociales.

Pero León, su mundo rural, esconde otro posible hito histórico político-administrativo que, aunque difícil de documentar, es verosímil: la democracia participativa y directa, esa que está tan de moda entre ciertos movimientos de regeneración como el 15-M. Se trata de los concejos y las juntas vecinales, órganos de Gobierno de las más pequeñas entidades locales, diminutas células a través de las que los vecinos de los pueblos toman sus decisiones más importantes sobre sus bienes vitales (montes, agua, caminos…) escuchando la voz de todos sin excepción y con lo más parecido a la verdadera libertad.

Es verosímil que León fuera también el germen de las hoy denominadas entidades locales menores porque desde siempre, y aún hoy, León ha contado con el número más amplio de las existentes en España, y puede que en toda Europa. España suma 3.719 pedanías (o concejos o parroquias rurales, según el territorio) y de ellas el 33%, nada menos que 1.232, pertenecen a la provincia leonesa. Son mayoría abrumadora.

Esto quiere decir que la amenaza de desaparición de estas entidades básicas que supone el Anteproyecto de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que impulsa el Gobierno central, tendrá el efecto más demoledor en la provincia como a ningún otro lugar de España.

Sólo así se explica que sea León donde tomado cuerpo la organización nacional que trata de defender con uñas y dientes a las juntas vecinales a través de su unión, para construir juntos un David que frene al Goliat de las reformas y los recortes. Se trata de la Federación de Concejos, Pedanías y Parroquias Rurales de España. A día de hoy, la Federación aglutina a las federaciones de Galicia, Asturias, Cantabria, Palencia, Salamanca, Soria y León, la colaboración de las organizaciones de Álava, Cataluña, Extremadura y entidades locales de otros territorios, adscritos de forma directa.

Y como no, su máximo responsable es un leonés, berciano para más señas: Marcos Cubelos, actual alcalde pedáneo de Magaz de Abajo (Camponaraya). El mismo que también preside la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores, nacida tan sólo hace ocho meses, ya con más de 160 miembros y creciendo.

Cubelos lanza siempre que puede un grito de lamento por el peligroso momento que les toca vivir a unas entidades con siglos de historia, pero lo compagina con un canto de esperanza. Una esperanza que, de modo muy resumido, pasa por «que todas las juntas vecinales presenten su estado financiero, sus cuentas, algo que es vital».

Pone el dedo en la llaga de «la transparencia» de las cifras de los pueblos, un objetivo prioritario que evidencia el punto débil por el que viene la amenaza a su supervivencia: la Ley estatal prevé que la pedanía que no rinda cuentas claras desaparezca del mapa. A través de esta reforma, el Gobierno autoriza a la Comunidad Autónoma a convertirse en ejecutora de las entidades locales menores y a dejar toda la gestión de sus valiosos bienes a los ayuntamientos. Y eso es un gravísimo problema, porque como Cubelos reconoce «más del 80% no cumplen hoy este requisito». El Ministerio de Administraciones Públicas eleva mucho más la cifra: hasta el 96%. Sin embargo, en pocos meses estas cifras están cambiando, pues las entidades locales menores están reaccionando con rapidez.

La unión hace la fuerza

Sin embargo, el presidente estatal y provincial es optimista. Cree que «gracias al hecho de unirnos y ser por primera vez interlocutores con el Gobierno y la Junta» se podrán llevar las riendas que siempre anduvieron desgobernadas. No en vano, se han producido en el último mes dos hitos históricos: el apoyo institucional unánime en las Cortes de Castilla y León; y la primera reunión estatal común de los territorios con la mayoría de estas entidades, celebrada en León, «la primera en diez siglos». La organización se ha estructurado a nivel provincial, autonómico y estatal, lo que las permite actuar en todos los ámbitos.

Aprovechando el peso específico creciente de las pedanías, y tras conseguir su supervivencia, los siguientes objetivos de ambas federaciones son «representar a nuestros pueblos, a sus intereses» y por supuesto «asesorarles, porque las administraciones superiores jamás lo van a hacer. Al tener muchas veces intereses enfrentados».

Por esa razón, Carlos González-Antón, secretario y asesor jurídico de la Federación, advierte de que se puede producir, si no se evita, algo tan duro como «un genocidio administrativo» de las entidades locales menores. «Inicialmente se propuso la desaparición total de un patrimonio social histórico de siglos, dilapidado por no se sabe qué ahorro económico».

El proyecto de Ley gubernamental, efectivamente, se justifica en la racionalización administrativa y su consiguiente ahorro de fondos públicos. La lógica del Gobierno actual es simple: si desaparecen de golpe casi 4.000 entidades locales del país, se cumplirían ciertas exigencias de recortes administrativos que impone Europa y se ahorraría una ingente cantidad de dinero.

Nada más lejos de la realidad, afirma tajante la Federación. La entidad local por debajo del ayuntamiento no sólo no supone gasto público sino, justo al revés, es un ahorro evidente. Por ejemplo, Cubelos reta a señalar al pedáneo o a los vocales que tengan asignado un sueldo por razón de su cargo. «Lo hacemos por auténtico amor a nuestro pueblo», mantiene.

Ese amor al pueblo hace que se ponga del bolsillo vecinal lo que ayuntamientos, diputaciones, autonomías o el Estado no desembolsan. Ahí están, defiende el presidente, el trabajo comunal para arreglar una ermita en hacenderas o facenderas voluntarias, los cuidados de un camino vecinal, la verdadera vigilancia de los bosques cuya madera gestionan o los montes de cuya caza son responsables. La lógica dicta que nadie cuidará de sus valiosos bienes como quien le saca buen provecho y lo siente como propio.

La lucha por mantener primero las juntas vecinales, para después reforzarlas y normalizarlas, es para la Federación una batalla por la supervivencia del mundo rural. «Las pedanías son casi lo único que queda para fijar población; si desaparecen bajan los servicios esenciales y sería imposible vivir», defiende Cubelos. No se explican que se proponga su desaparición «sin hacer ni un simple informe sobre el impacto de esta medida, que sería demoledor». Y si no, cuestiona el presidente, «que alguien del Gobierno nos explique cómo mantendrán servicios básicos ayuntamientos como Riello con 41 juntas vecinales si éstas se desmantelan».


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PROCESIONES PAGANAS Y CURIOSAS

Estamos  en Semana Santa, tiempo de recogida religiosidad para los católicos, de procesiones, pasos, misas y torrijas. España entera sale a la calle en un alarde de imaginería religiosa sorprendente para propios y extraños.
No quiero hablar aquí de estas manifestaciones de devoción ya de sobra conocidas, sino de otras que a su vera han surgido con mayor o menor timidez en un deseo de darse a conocer en un país que ya fue mucho más católico de lo que es, pero que sigue siéndolo en demasía, otras manifestaciones más mundanas y menos divinas, más paganas y mucho más divertidas. Hablo de procesiones que son una especie de afirmación del orgullo laico.
Dos de las que tienen lugar en mi provincia, León, me resultan especialmente llamativas:
Una, descarada, provocadora totalmente irreverente: la procesión de la “Virgen de la Polla” organizada por El Molino de Agüita, un lugar de copas y cafés y terraza de verano y charlas y libros y amigos en el pequeñísimo pueblo leonés de Quintela (Balboa). Este viernes santo será el sexto año consecutivo que se celebre. Antes de la procesión tiene lugar una divertida actuación de teatro independiente y después una gran chorizada. Otros años la procesión, en la que una imagen de la polla virgen era llevada en un paso oportunamente ornamentado, salía del Molino de Agüita en Quintela y llegaba a la cercana Balboa haciendo en los bares-pallozas las oportunas paradas de aprovisionamiento; supongo que este año será lo mismo. Acabado el paseo: vino, pan y chorizo para todos… ¡¿Qué más se puede pedir?!
Una de las pallozas-bar en las que para la procesión en Balboa. Las imágenes de la procesión buscadlas en el face: https://www.facebook.com/ElMolinodeAguita?fref=ts.

Una de las pallozas-bar en las que para la procesión en Balboa. Las imágenes de la procesión buscadlas en el face: https://www.facebook.com/ElMolinodeAguita?fref=ts.

La otra, también pagana, me resulta entrañable y diría que emotiva. Se celebra en León capital el día de jueves santo: “El Entierro de Genarín”, santo pellejero y borrachín, convertido desde hace 83 años en un evento de masas. Evento al que, por cierto, el Ayuntamiento de León lleva dos años sin prestar el más elemental apoyo pese a ser una de las procesiones que más turismo atraen a la ciudad. Genarín ya vivió 18 años de prohibición en tiempos de Franco (de 1957 a 1975) y ahora ¡porque no pueden! Pero empecemos por el principio:
Genarín era Genaro Blanco Blanco, un expósito, como indican sus apellidos, que nació en el siglo XIX y murió la madrugada de Jueves Santo de 1929 en la carretera de los Cubos, atropellado por el primer camión de la basura, “la Bonifacia”, que hubo en León.La muerte de Genarín en estas circunstancias ya fue un acontecimiento multitudinario que distrajo a muchas personas de la procesión de Viernes Santo y que caló hondo en el sentir popular, sirviendo para, entre la broma y el cariño, nombrarlo santo y reconocerle varios “milagros”, así como para constituir la Cofradía de Nuestro Padre Genarín que, con el respaldo de la Asociación de Hosteleros del Barrio Húmedo y otras almas descarriadas, se echará a las calles el Jueves Santo con la ayuda de los versos, una buena cena y, por supuesto, del orujo, bebida sagrada del santo.
Durante la procesión, se leen versos satíricos y el ganador de un concurso previo, lee los suyos al pie de la muralla, mientras el hermano escalador se ocupa de dejar la ofrenda tradicional a Genaro en el sitio fatídico: una botella de orujo, unas naranjas, para el frugal desayuno, y una corona de laurel en recuerdo del singular héroe…
Una opción curiosa para estas fechas que gusta muchísimo a mucha gente, tanta que es muy difícil encontrar plazas hoteleras esos días.
Paso de San Genarín.

Paso de San Genarín.

 Una Semana Santa realmente diferente, ¿os animáis?
¡Ah, por cierto! ¡San Genarín, santo milagrero, líbranos de la crisis el año entero!


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“Lolina” – Tarna en directo

Tema de” Lolina” grabado en directo por el duo de música Tarna. Grupo folk de León dedicado a la recuperación y reinterpretación de la música tradicional de las distintas Comarcas leonesas.

El tema se incluye en el CD “Si esperaran las liebres” editado en el 2010.

Contacto: tarnafolk@gmail.com

 


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Junto al asfalto está la huerta

Noticia original: http://www.diariodeleon.es/noticias/afondo/junto-asfalto-esta-huerta_687013.html

Socios del CCAN montan en una parcela de 2.000 metros cuadrados el primer huerto comunitario de León, una realidad que emerge en toda Europa.

marco romero | león 28/04/2012

 

«Lo guapo es lo que estamos aprendiendo», resume en pocas palabras una de las socias del Club Cultural y de Amigos de la Naturaleza (CCAN) mientras pasea entre los surcos del huerto comunitario que ya germina en el entorno periurbano de la capital. Es el primer espacio de León que proyecta una realidad emergente en toda Europa, como es «el cruce de las luchas urbanas por la justicia social, emprendidas por las comunidades locales durante la anterior década, con las movilizaciones y la labor de sensibilización del movimiento ecologista sobre estilos de vida más sostenibles», reflexiona José Luis Ferández Casadevante, responsable de Huertos Urbanos de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid y uno de los primeros analistas de este movimiento naciente en España. «Articulan localmente una pluralidad de sensibilidades, demandas y reivindicaciones ambientales, vecinales y políticas, a la vez que ponen en marcha procesos de autogesión que enfatizan la participación directa y la reconstrucción de identidades».

Y una sutil iniciativa como la desarrollada por los socios del CCAN puede llegar a tener una gran capidad de transformación e incidencia a nivel local. Es domingo por la mañana y una veintena de socios del club han quedado para repartir tareas. Son los primeros días del proyecto. Tras el traumático desalojo de su sede histórica en el casco antiguo de León siguen sin tener un punto de encuentro estable, así que esta parcela de más de 2.000 metros cuadrados cedida por una de sus socios en el área metropolitana de León se ha convertido en un nuevo espacio de convivencia y respiro, y también en un modelo para motivar el sentido de pertenencia. «Es algo que faltaba por hacer; no tener un huerto parcelado y que cada uno trabaje su parte; aquí todo es de todos», explica la propietaria original de la finca.

Entre sebe y vacas

El huerto era un antiguo cercado destinado al pasto de vacas. Todavía hoy sigue rodeado por pastos con vacas y caballos. El recinto se encontraba deteriodo, pero las primeras labores del grupo han reforzado las estacas y, siguiendo los métodos tradicionales para entretejer sebe, han utilizado ramas verdes y construido un cerramiento como se hubiera hecho hace un siglo. Está bordeado por dos regueros y en su entorno tiene extraordinarios ejemplares de sauco, cicuta silvestre, nidos de diferentes especies de aves… Un auténtico aula de la naturaleza a quince-veinte minutos en bicicleta desde la ciudad. También tienen un pozo para abastecer el riego y numerosos aperos que facilitan los trabajos agrícolas. «Esta empresa no la para ni un tren», bromea uno de los promotores mientras ayuda a quitar las malas hierbas de entre los primeros brotes de la huerta. Ya hay hileras de cebolletas y cebollas, maíz, lechuga roja y blanca, calabacín, guisantes, canónicos, acelgas, espinacas, cogollos de tudela… Y una enorme superficie que ya han transformado en un envidiable patatal en el que asoman las primeras hojas. También se han plantado dos nogales, un castaño y un ciruelo. Empiezan a verse ya crecidas las plantas de frambuesa y un semillero tiene a punto la siguiente tanda de hortalizas. «Será lo más ecológico posible», advierte una de las socias. Eso significa que no se utilizarán fertilizantes ni productos químicos para tratar las plantaciones. «Todo lo haremos a base de plantas como hortigas, que son buenas protectoras. Y, llegado el caso, agua con jabón para tratar plagas. Pero no se harán tratamientos preventivos», explica otro de los socios. Aunque se trata de un proyecto autodidacta, una de las colaboradoras, apoyada en la experiencia personal y familiar, dirige las primeras tareas proyectadas a corto plazo. «Es el primer año y hay que ver cómo evoluciona, porque en verano todo el mundo tampoco está», comentan con cierto temor a que la continuidad del huerto se interrumpa por cualquier motivo. Curiosamente, y a pesar de que no es un proyecto comercial, el mayor miedo de los cooperantes es el mismo que el de cualquier agricultor: las inclemencias meteorológicas. «Un problema ahora que empezamos nos fastidiaría todo», comenta quien conduce un moticultor.

Ganando gente

Este ejercicio de microurbanismo, como lo denominan los gurús del movimiento, surgió hace escasas semanas por parte de uno de los socios. Lo comentó en una reunión y, en pocos días, el terreno y las principales necesidades para rehabilitarlo ya estaban resueltas. El club admite que ha ganado socios con la idea del huerto, puesto que para formar parte de este proyecto es necesario ser componente del CCAN. A partir de ahí, sólo será necesario establecer un reparto de tareas equilibrado para que las labores no queden descuidadas y garantizar la continuidad de las plantaciones. «El trabajo esamblado entre todos genera el triple», comentan durante la labor mientras ponen la atención en los carteles, donde todos los nombres de los productos cultivados están en castellano y en latín, «para aprender».

Pero el modelo no es algo nuevo, según explica durante una larga entrevista Fernández Casadevante, autor de artículos y guías sobre el fenómeno de los huertos comunitarios. «La agricultura vinculada a la ciudad y sus bordes es residual, pero en tiempos de crisis —caso de las guerras mundiales o de las grandes depresiones económicas— surge de mantera natural, pero vuelve a ser olvidada cuando se rescata la normalidad». «Tienen más que ver con las relaciones sociales —agrega— porque la dimensión productiva de estos huertos es muy testimonial». Según sus investigaciones, la primera asociación de hortelanos se creó en Leipzig (Alemania) en 1864 para reclamar espacios de juego dentro de la ciudad. Su primer terreno fue cultivado por los niños, pero la dureza de las labores finalmente dejó en manos de los mayores el cuidado del huerto. La iniciativa se extendió rápidamente por otras ciudades. Más cerca en el tiempo, una de las iniciativas de referencia vinculada al mateniento colectivo de huertos y jardines urbanos nacía en Nueva York en los años 70 y se conocería como Green Guerrillas. Primero plagaron varios solares abandonados de semillas. Después los ocuparon para cultivarlos. Tal fue su éxito que el Ayuntamiento tuvo que crear una agencia municipal para gestionar estos espacios. En la actualidad hay más de 700 huertos comunitarios en los diferentes distritos de la ciudad. «Una asociación de barrio puede gestionar un espacio público», anima Fernández Casadevante. Resulta revelador su análisis sobre las circunstancias en las que se ha recurrido a la agricultura urbana. La conclusión es que reaparece cíclicamente en los tiempos de crisis. «Y no hablamos sólo de una crisis económica, sino multidimensional. Si somos capaces de pilotar una salida justa y ambientalmente viable a este momento crítico, estos huertos impulsarán una nueva relación entre asentamientos humanos y terrenos agrícolas».

Más que La Candamia

En España, a mediados de los años 90 se asistió a la consolidación de muchas iniciativas municipales orientadas al ocio, como la desarrollada en los huertos leoneses de La Candamia o el Coto Escolar, o la abanderada por las universidades en huertos experimentales. Pero es ahora cuando movimientos sociales de todo tipo han vuelto a recuperar el modelo, tal y como se desprende de un somero repaso por las referencias que aparecen en Internet. Uno de los primeros del país fue el creado en Sevilla a mediados de los años 80, el huerto de las Moreras. Hoy por hoy, forma parte de la Plataforma de Huertos Urbanos y Sociales, integrada por ocho colectivos vecinales y ecologistas. En los cinco huertos que poseen por toda la provincia participan 500 vecinos y más de 5.000 escolares. En Barcelona, la tradición se remonta a 1986 con la invasión del Hor de l’Avi por parte de un grupo de vecinos y vecinas. Hoy tienen una Red Municipal de Huertos Urbanos. Las Palmas de Gran Canaria y Madrid también gestionan huertos comunitarios. Quizá la penúltima iniciativa más interesante es la que se desarrolla en Elche desde el 2009. La Asociación de Vecinos Barrio Obrero de Altabix consiguió un terreno municipal por diez años en un palmeral histórico, donde se está desarrollando una importante labor social y educativa.

«Es un urbanismo de anticipación», comenta el experto. Y si el proyecto del CCAN se consolida como un proyecto viable a corto plazo será el primero en establecer entre los leoneses una implicación ciudadana activa hacia la sostenibilidad.


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DESARTES RURALES (experimental & modern arts in rural society)

11 artístas inter-nacionales presentan sus trabajos en la Sala Pitillo. DESARTES RURALES es la Primera Bienal Internacional sobre arte moderno y experimental de las sociedades rurales. Una apuesta por la nueva estética de lo rural. Una reflexión sobre el feísmo y lo sencillo. Una aproximación a la metafísica de los materiales y su reutilización. Un busqueda incansable del artista anónimo, de la intencionalidad en las propuestas creativas.

VISITA SU BLOG PARA MÁS INFORMACIÓN:  http://desartesrurales.blogspot.com/


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«Empecé a tocar el tambor en el monte, con las ovejas, el lobo y los maquis»

leido en: http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=596496

El tamboritero Maxi Arce presenta sus memorias acompañado de Concha Casado

04/04/2011 laura bueno | león

Concha Casado mira a Maxi Arce en la presentación de su libro de memorias en Santiagomillas.

La localidad de Santiagomillas acogió ayer la presentación del libro del tamboritero Maximiliano Arce, Memorias de un maragato . En la presentación el autor estuvo acompañado por la etnógrafa Concha Casado, por la musicóloga María José Cordero, por el presidente de la Asociación de Pendones, Bernardo Gutiérrez, y y por el historiador Raul Blanco.

Memorias de un maragato repasa la vida del tamboritero nacido en Chana de Somoza. A sus 73 años, el músico decidió que había llegado el momento de recordar episodios clave de su vida, como cuando emepezó a tocar de niño cuando trabajaba de pastor y se encontraba al lobo en pleno monte, o cuando tropezaba con los maquis en la posguerra. «Muchos amigos y familiares -” explicó Arce-” me decían que sería interesante que escribiera mis vivencias. Este libro trata sobre mi vida, que ha estado especialmente marcada por el folclore, por la música tradicional y por mi trayectoria como tamboritero».

En el acto de presentación estuvo acompañado por la etnógrafa leonesa Concha Casado, que destacó la labor de Arce como tamboritero, ya que se trata de un músico muy entrañable, delicado y magnífico. « Memorias de un maragato es un un libro muy interesante, de obligada lectura. Con su historia, se puede ver el paso de los años en León. Además, está ilustrado con unas preciosas fotografías de la maragatería, de la provincia y de sus actuaciones como tamboritero».

En sus memorias Arce recuerda la vinculación que desde su infancia ha mantenido con la música tradicional, que empezó a tocar cuando iba con las ovejas acompañado de su hermana y que le llevó a participar en el festival internacional de Bélgica.

Al finalzar la presentación del libro, Arce y la musicologa María José Cordero interpretaron canciones maragatas, que se encuentra en su álbum, Al salir de la enramada .

Exposición itinerante. Este acto se enmarca dentro de la programación de la exposición itinerante Tierras y Concejos del Reino: un recorrido por los pendones leoneses que comenzó el pasado sábado 2 de abril en Val de San Lorenzo, con la conferencia El pendón en la región leonesa, entre lo civil y lo religioso , a cargo del director del Archivo Diocesano, José Manuel Sutil. Y ayer, el Museo de la Arriería Maragata Ventura Alonso, acogió dentro de este ciclo, la presentación del libro de Arce.

Los interesados que deseen adquirir el libro, pueden hacerlo al precio de 15 euros en Rabanal del Camino.


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“La línea Sama-Velilla me huele a otro Riaño”

leido en: http://www.la-cronica.net/2010/05/19/vivir/la-linea-samavelilla-me-huele-a-otro-riano-81535.htm

ENTREVISTA / Carmen Sopeña / Pintora y escultora

Asturiana de nacimiento, se enamoró de Riaño y luchó con más valor que nadie contra el pantano, hasta perder la visión de un ojo por un pelotazo de las ‘fuerzas de ocupación’.

Fulgencio Fernández / León

Carmen Sopeña vino desde Asturias hasta Picos de Europa y allí se quedó, defendiendo a Riaño.

Al escaparate de una galería de arte de la capital, Arte Lancia, se asoma estos días una artista leonesa, asturiana de nacimiento pero riañesa hasta la médula, tanto que después de haber ahogado su tierra de adopción un funesto pantano se ha ido a otro pueblo cercano, Los Espejos de la Reina, para no despertar cada mañana con la visión en el horizonte de la más amarga derrota de su vida.

Porque para Carmen Sopeña es una derrota que el pantano de Riaño se haya construido.

Por supuesto, cómo no va a ser una derrota si fui una de las tejadistas, si luché con todas mis fuerzas contra él, si me dejé un ojo en el intento, víctima de una bola de goma procedente de las fuerzas antidisturbios que tomaron nuestro pueblo.

Pues no hace mucho el entonces ministro Cosculluela afirmaba en la televisión que allí no hubo ni un rasguño, que fue todo leyenda.

Lo que no es una leyenda es su desvergüenza. Si allí no ocurrió nada, ¿cómo es posible que a mi me tuvieran que indemnizar como víctima del terrorismo.

 ¿Cómo fue aquel incidente en el que perdió la visión de un ojo?

 Estábamos en el tejado. Yo estaba atada porque tengo vértigo y vi cómo un mando nos señalaba a cuatro personas. Dispararon, me dieron en el ojo con una pelota y me levanté, sangrando a chorro, gritando que estaba herida e iba a bajar. Me volvieron a disparar y me rompieron dos costillas, pero mi dolor era menor que mi indignación al bajar y escuchar algunos de los comentarios de los guardias.

 Sus problemas de salud no acabaron con la pérdida de la visión en un ojo. Ése sólo fue el comienzo.

 Perdí absolutamente la visión de un ojo, pero también me produjo un glaucoma, tuve que operarme de cataratas para rebajar la tensión del ojo ‘bueno’, me produjo otro glaucoma en el otro ojo, nueva operación… casi ni lo recuerdo pero seguía adelante con los procesos judiciales, no me iba a rendir por nada del mundo. Tuve incluso que poner un millón de aquellas pesetas por delante, pero tuvieron que reconocer lo que me habían hecho, la condena fue clara: Terrorismo de Estado.

No fue la única.

Ni la peor. No puedo olvidar que Moles se descerrajó la cabeza de un tiro antes de ver cómo tiraban su casa. ¿Y Pedro Presa? Ahí está un precioso artículo de Mario Sáenz de Buruaga que cuenta su historia, casi lo sé de memoria: “Y entonces pregunté por Pedro, el de la máquina quitanieves, de Pedrosa del Rey, uno de los siete pueblos asesinados. Y se miraron entre ellos en silencio, porque yo no lo sabía. Pedro se suicidó hace unos meses, se ahorcó desde el viaducto, y tan larga era la soga que se ató al cuello (conociéndole, seguro que fue para no dar trabajo y quedar cerca del agua) que su cuerpo, ante el impacto de la caída de más de 30 metros, se separó de la cabeza nunca la encontraron. Yo no era íntimo amigo de él, pero charlamos en muchas ocasiones sobre lo que se iba a sufrir si el embalse finalmente se hacía”. ¿Cómo se puede decir que allí no hubo ni un rasguño?

 ¿No ha logrado superar lo de Riaño, aquella batalla tan desigual?

Sinceramente, no. Aquella es una batalla perdida que me dejó mucha huella.

Y, sin embargo, ¿usted no es de allí?

Se podría decir que no pero yo me considero de allí. Es cierto que soy asturiana de nacimiento, leonesa enamorada de Riaño y Picos y gallega de trabajo.

¿Cómo ve los movimientos que han surgido en Riaño bajo el lema de ‘Vaciaremos el pantano’.

 Me parece muy bien, sé que es una utopía pero tampoco quisiera morirme sin ver como se cumple alguna de las utopías con las que he soñado.

¿Pero ve lógico vaciar el pantano 25 años después?

Lo que no es lógico es que no se hiciera con el agua de Riaño casi nada de lo que se nos dijo, que no se haya utilizado para los fines con los que se construyó más que en una parte minúscula ¿Si nos han engañado, si no ha servido para el progreso de León, porqué no lo vaciamos y recuperamos aquello que aún sea recuperable?

¿Hay nuevos ‘Riaños’?

Varios. Sólo en nuestra montaña hay ahora mismo otros dos: las famosas DOT, tan ridículas como nocivas, y, sobre todo, la Sama-Velilla.

 ¿Le recuerda la Sama-Velilla la batalla de Riaño?

 Mucho. Pero con un agravante que me preocupa, la agresión a la naturaleza es cada día mayor y la respuesta de los leoneses cada día menor. Es cierto que hay un determinado grupo de genet muy implicada, muy combativa, pero la mayoría de la población pasa de una manera cruel pues la naturaleza nos está avisando, se está volviendo contra nosotros y no queremos leer sus mensajes, sus avisos.

 La veo muy pesimista.

Realista. Sufrí como pocos lo que ocurrió en Riaño, veo las cosas que dicen de quienes ahora retoman la lucha, veo el cariz que está tomando la Sama-Velilla y cada día estoy más decepcionada con los olvidos y las dejaciones de la Junta.

¿No va nada por Riaño?

Sí, voy de copas, lo utilizo como punto de encuentro con los amigos pero no para vivir, para estar ahí prefiero Los Espejos de la Reina, un pueblo pueblo. Para trabajar tengo que ir a Coruña, pero cada día me siento más leonesa y más implicada con lo que ocurre en esa tierra.

Nos hemos liado con Riaño y hemos olvidado que usted es pintora, que tiene una exposición en la galería leonesa Arte Lancia.

 Es que si me tocas el tema de Riaño… Pero es cierto, estoy exponiendo en León, donde hacía seis años que no lo hacía y con otra novedad, que ‘debuto’ como escultora. En realidad ya he hecho otras dos exposiciones de escultura pero en León es la primera.

¿Qué obra podemos ver en esta exposición?

Las esculturas están hechas en barro y después las he coloreado un poco y les he puesto unos soportes especiales, como vigas viejas de roble o cosas así. La pintura son acrílicos de caras sobre papel; rostros imaginarios pero que podían ser perfectamente reales.

Las esculturas son todas femeninas, de mujeres.

Pero no me preguntes los motivos pues no los sé. Bueno, hay una de un hombre, un torero que realmente es un artitorero, un tipo un poco histriónico, desproporcionado. Las mujeres de mis esculturas también son así.

¿Sabría definir su estilo?

No, ni me lo he planteado, me gusta trabajar y no me gusta tanto teorizar. Vivimos un momento de confusión en todo, de mestizaje… Si tuviera que buscar algo que defina mis cuadros, mi pintura, diría que es la ausencia de perspectiva, prácticamente ha desaparecido de mi obra. En mis cuadros mandan los colores, las texturas de los materiales, las intenciones que sugieren unas formas imaginarias. También cuido mucho la composición.